<< […] Yo venero la religión, bien lo sabes tú; yo siento que es un báculo para desfallecidos y un refrigerio para los devorados por la sed. Ahora bien, ¿puede serlo, debe serlo para cada uno de nosotros? Si echas una mirada al vasto universo, encontrarás a millares para quienes no lo fue, a millares para quienes no lo será, les haya sido predicada o no, y ¿habrá de serlo para mí? ¿No dijo el mismo Hijo de Dios que solo estarán con Él aquellos a los que el Padre haya elegido? ¿Y si yo no he sido elegido? […] >>

[Las desventuras del joven Werther, Johann Wolfgang von Goethe]