Yo estoy cansado ya de pensar cómo

de vos no se cansó mi pensamiento,

y cómo no he dejado aun la vida

por huir de suspiros tan pesados;

cómo de hablar del rostro y los cabellos

y los ojos, que siempre estoy cantando

no fallaron la lengua y el sonido

noche y día diciendo vuestro nombre;

y que mis pies no sientan el cansancio

de seguir vuestra huella en todo sitio

perdiendo inútilmente tantos pasos;

(…)

[ Soneto LXXIV, Petrarca]

Instrucciones para montar en ascensor

          Bienvenidos, queridos oyentes, a una nueva edición del programa radiofónico Rozando el peligro. Hoy tenemos con nosotros a Frank Blyton, experto en deportes de riesgo.

          Buenos días, Frank. ¿Preparado para la entrevista?

          ¡Por supuesto! Un buen deportista ha de estar siempre preparado y dispuesto para lo que sea.

          Estupendo. Practicas puenting, paracaidismo, escalada… ¿Cuál es tu deporte de riesgo favorito?

          Sin duda alguna, montar en ascensor. O como nosotros preferimos llamarlo: desplazamiento vertical en una cabina cerrada. Créame, no hay mejor sensación que el vértigo en un descenso de veinte pisos.

          ¿Qué es lo más importante antes de montar en ascensor por primera vez?

          La preparación psicológica. Preguntarte si realmente quieres probar. Estar seguro de que te atreves a intentarlo, porque, una vez pulsado el botón del piso al que quieres ir, no hay marcha atrás.

          En su opinión, ¿ha cambiado mucho este deporte a lo largo de los años?

          Claro. Ahora, las cabinas son más cómodas y modernas. Y mucho más grandes. La creciente demanda de este deporte no sólo ha hecho que aumente el número de ascensores (ahora hay uno en cada edificio, prácticamente), sino también el tamaño y la velocidad de estos.

          ¿Y qué es lo que debería cambiar en un futuro?

          La iluminación de las cabinas, por supuesto: la luz del 90% de los ascensores daña la vista. Y conviene recordar que el hecho de que sea un deporte extremo no justifica que sea perjudicial.

          ¿Alguna vez ha quedado encerrado en un ascensor?

          Sí, recuerdo que, en uno de mis primeros trayectos, realizamos un ascenso en un edificio de quince pisos cuando la cabina se atascó entre el noveno y el décimo. Estuvimos allí atrapados durantes casi dos horas. Por suerte, una pareja de vecinos escuchó nuestros gritos y llamó a los bomberos. Fue una experiencia terrible, sin embargo, nunca me he planteado dejar este deporte.

          ¿Qué debe hacerse en estos casos?

          Lo mejor que puede hacerse, aunque suene a tópico, es mantener la calma. Despojarse de toda la ropa que nuestro pudor nos permita, ya que la temperatura aumenta rápidamente, a medida que se va consumiendo el aire. Y esperar…

          Para acabar, ¿qué opina de los claustrofóbicos?

          Que no saben lo que se pierden…

          Bien, eso es todo por hoy. La semana que viene hablaremos sobre el parapente y sus riesgos, aquí, en Rozando el peligro.

Como siempre, otro enfoque en http://diariosdeunaveleta.blogspot.com/2009/04/instrucciones-para-montar-en-ascensor.html

Odio…

… El último día de vacaciones, y la sensación de no haberlas aprovechado lo suficiente que deja.

Odio…

… Los grifos con doble rueda, en los que el agua siempre sale demasiado fría o demasiado caliente.

De sonrisas y otras nimiedades

Y pensar que aquellos pequeños gestos, tan importantes para mí, significaban tan poco para ti…

Instrucciones para comer espaguetis

          Ah, los espaguetis: ese aparentemente inofensivo tipo de pasta, en forma de delgadas cuerdas increíblemente escurridizas… Un alimento tan delicioso como arriesgado.

          Cocinar espaguetis resulta muy fácil. De hecho, basta con dejarlos hervir un tiempo aproximado de 10 minutos, retirarlos de la olla y colarlos. Sin embargo, este sencillo proceso contrasta con otro muchísimo más complicado, del que es prácticamente imposible salir airoso y/o limpio. Me refiero, precisamente, a comer espaguetis.

          Cuando te sientas, armado únicamente con un tenedor, enfrente de tu plato de espaguetis con tomate, a la boloñesa, a la carbonara, y demás variantes, ignoras la magnitud del problema al que te enfrentas. Entonces, dudas entre ponerte o no una servilleta a modo de babero, pero descartas esta idea ya que, en ese momento, te parece ridícula. Con una mezcla de decisión y hambre, intentas pinchar la pasta con el tenedor, sin resultado alguno. No obstante, decides no rendirte y sigues luchando contra esas delgadas serpientes de hidratos de carbono que se retuercen en tu plato, pretendiendo enrollarlas alrededor de las púas del cubierto y, una vez que lo has conseguido, te lo llevas a la boca y succionas, con mayor o menor éxito, los espaguetis, que se afanan por escapar de tus fauces, cubriéndote toda la cara de salsa.

           A pesar de esto, repites la dificultosa operación tantas veces como sea necesario. A duras penas, acabas tu comida y te levantas orgulloso de tu victoria, cuando la descubres. Sí, ahí está la inevitable mancha, pesadilla de cualquier ama de casa, confirmando lo que ya todos sabíamos: los espaguetis son un enemigo invencible.

          Mi consejo: niños, no intentéis esto en casa.

Más y mejores en: http://diariosdeunaveleta.blogspot.com/2009/04/instrucciones-para-comer-espaguetis.html