[...]

un beso de un querube en tus mejillas;

algo apacible y leve,

y escrita sobre la hoja de albo lirio,

una rima de Bécquer.

 

[Lo que yo te daría, Rubén Darío]

Para mí…

           El otoño es deambular por las calles moteadas de rojo y ocre, con las manos en los bolsillos y la cara escondida en una larga bufanda. Llegar a casa, quitarme las botas, sentarme junto a la ventana y dibujar a lápiz.

           El otoño es tomarme un Cola Cao bien calentito en pijama. Cerrar los ojos y perderme en el sonido de la lluvia. Renunciar a salir de mi madriguera. Envolverme en una manta y sonreír al imaginar el frío que hará en la calle. Sentir la necesidad de escribir algo.

           El otoño es perder la tarde en un buen libro. En recuerdos. En descubrir nuevas canciones. En meriendas en la cafetería de siempre. En partidas al Monopoly con mis hermanos.

           El otoño es sentir. Es la lluvia. El frío de encogerse. Las interminables tardes de domingo, la imperdonable agonía de que el tiempo no pasa, una continua sensación de pérdida. Es poesía; dejarse contagiar por los versos de Álvaro de Campos, esbozar haikus en servilletas de bar. Es silencio. Sosiego. Saudade. Es anhelos, melancolía, suspiros.

           Es pura metafísica, magia de la naturaleza. Un hechizo taciturno y mohíno que me cala febrilmente.

           Un encantamiento del que no quiero zafarme.

<< [...] Yo venero la religión, bien lo sabes tú; yo siento que es un báculo para desfallecidos y un refrigerio para los devorados por la sed. Ahora bien, ¿puede serlo, debe serlo para cada uno de nosotros? Si echas una mirada al vasto universo, encontrarás a millares para quienes no lo fue, a millares para quienes no lo será, les haya sido predicada o no, y ¿habrá de serlo para mí? ¿No dijo el mismo Hijo de Dios que solo estarán con Él aquellos a los que el Padre haya elegido? ¿Y si yo no he sido elegido? [...] >>

[Las desventuras del joven Werther, Johann Wolfgang von Goethe]

Primavera árabe; crisis financiera, de la Eurozona y de los mercados; movimiento 15-M; grandes avances científicos y tecnológicos…

Estamos viviendo una de las épocas más interesantes de la Historia… desde el sofá, viendo la Tele.

Anodina

- una palabra bonita, curiosa, musical, sugestiva.

- una dolorosa etiqueta, que pesa más que un saco de fracasos.

 

* Véase también: mediocre.

Clases de francés.

           Pero, ¿qué te puedo enseñar yo, que todavía tengo tanto que aprender?

           ¿Qué puedo decir yo, que todavía tengo tanto que escuchar?

           ¿Qué puedo recordar yo, que todavía tengo tanto que vivir…?

 

_ Ah, ¿has acabado ya el ejercicio? Venga, repitamos una vez más: je suis, tu es, il est…

           Hoy quiero creer que todo cuento, sueño o poesía, por nimio que parezca, vale más que cualquiera de vuestras teorías científicamente demostradas.

Sobre la liberación de la mariposa y otras injusticias sociales.

 A N., compañera de desdicha.

La pobre mariposa batía, desesperada, sus alas de limón, intentando zafarse de la cuidadosamente trabajada red de la malvada araña. Trampa mortal; batalla inútil. El desenlace de esta cotidiana historia se me antojaba completamente predecible, natural, necesario.

Hasta que llegó mi madre y destruyó el curso fatal de los acontecimientos, de la Naturaleza, de la Vida, del Todo, del Cosmos. Sin consideración alguna, tomó con delicadeza a la mariposa.

 —  ¡¡¡MAMÁAAAAAAA!!! —protesté.

 — Tranquila, que no voy a hacerle daño, solo voy a liberarla… —se adelantó.

 — No, ¡no me refería a eso! ¿Qué pasa con la araña? ¿No ves que le estás quitando su comida?

Me miró un momento, pero, inevitablemente acostumbrada a mis rarezas, sacudió la cabeza, abrió la ventana y soltó a la mariposa, tal vez con cierto aire de heroína naturalista, y se olvidó para siempre del pequeño incidente.

Yo, al contrario, resoplé indignada. Observé, no sin cierto rencor, cómo la mariposa se alejaba, batiendo con ligereza sus cítricas alas. Qué injusticia. ¿Habría liberado mi madre a la víctima de la maldad arácnida, si esta hubiera sido una sucia mosca?

Qué injusto, qué injusto, qué injusto. Incluso en el caso de los insectos, las guapas tienen ventaja. Y las feas, como la araña, se quedan sin comer.

                                                                  [...]
                                          Huérfano de un sueño suspendido,
                                                    que por la marea baja…
 
                                                  Y sube hasta mí, ya harto
                                                         de inútiles agonías,
                                          en el muelle de donde nunca parto,
                                                   la marejada de los días.
 

[Dichosos a quienes señala, Fernando Pessoa]

Subestimada

lluvia, musa de tantas

melancolías…

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